ALEJANDRO PÉREZ LUGÍN
compostela

CAFÉ DEL SIGLO

27 de agosto de 2017

El Café del Siglo se asentaba en la Rúa del Villar, 28, cercano al Casino de Caballeros y también a la casa donde residía Lugín en Santiago.

Don Alejandro lo cita en diversas ocasiones a lo largo de su novela. En él trabaja el camarero Rafael. «Al tercer día de curso, Gerardo dejó de asistir a la Universidad. Sus murrias iban en aumento. Huía de la gente. Levantábase al mediodía, y a veces más tarde. Comía solo en su cuarto. || Se iba en seguida al café del Siglo, donde apuraba su taza de achicorias leyendo los periódicos de Madrid, y, antes de que comenzasen a llegar los estudiantes, marchábase de paseo.», y «—[...] Ya comprenderás que con este tiempo no es cosa de salir en busca de ese problemático Rafaeliño, el del Siglo, para darle el sablazo.», y «Javierito Flama lo refirió después, indignado, en el Café del Siglo a Manolito y a Barcala.»...

Nieto Iglesias, hijo de Nietiño, recoge en su obra ¿Qué es La Casa de la Troya? lo que dejó escrito su padre, que afirmaba que tras comer en las respectivas posadas compostelanas y después de las clases, los estudiantes acudían al Café del Siglo o al Español.

La presencia de este conocido café en Santiago se advierte a partir de la lectura de los periódicos de la época, de los que se deduce que en este lugar eran frecuentes las veladas musicales y literarias. En el Café con Gotas de fecha 28 de noviembre de 1886 se lee: «Recomendamos a nuestros lectores la asistencia al Café del Siglo. || Toca en él un guitarrista hasta allí [sic] || El señor Toboso (así se llama) es sin duda alguna de los mejores guitarristas que hemos oído [...]». 

El profesor Bonet Correa escribió una pieza magistral sobre los cafés de Madrid. La importancia de este escenario fue tal que muchos autores lo hicieron objeto de sus estudios sociológicos y de sus novelas, pinturas, grabados y demás jornadas de ópera y de teatro.

 

Lucindo-Javier Membiela

Matías Membiela-Pollán

 

*Los nocherniegos del XIX disfrutaron de la misma visión. Bien que fumando una targanina y bebiendo una copa de ron, mientras en la Rúa llovía a mares, daban luz y sombra tres faroles de aceite, dos villéus paseaban y un sereno rugía loores a Fonseca. Foto: Matías Membiela-Pollán.

Foto
The House of Troy
OBRA PREMIADA POR LA REAL ACADEMIA DE LA
LENGUA ESPAÑOLA
Edición de Lucindo-Javier Membiela
Ilustraciones de Cristina Figueroa