ALEJANDRO PÉREZ LUGÍN
compostela

LA PLAZA DE LA QUINTANA

27 de julio de 2018

 

La PLAZA DE LA QUINTANA.

 

En ella y bajo siete losas se enterraba a los canónigos y gente principal hasta que se optó por cortar algunos árboles que  allí  crecían, se le cambió el uso y se la enlosó.

Los dos grandes cuadros en que se dividía recibían los nombres: Quintana de Vivos, la superior, y Quintana de Muertos, la inferior.

En una crónica se lee:

«Es un amplisimo y romántico atrio, allanado, que se utilizó como cementerio», ...en el que se respira una paz doméstica que a todos llena y serena... Su vislumbre nocturno es amical y confortable a pesar de que las veces salgan a la superficie los fuegos fatuos y las fosforescencias emitidos por los restos de lo que fueron unas vidas que ahora esperan la resurrecion...  Es de advertir que en muchas ciudades del mundo como he tenido la oportunidad de comprobar "in situ" los cementerios forman parte del paisaje urbano: Lisboa, París (Père-Lachaise y Montparnasse), Filadelfia, Nueva-York, Dublín. No ocurre así en Santiago en la que por una decisión política nefasta y un diseño fuera de tiempo y lugar se arrasó, por medio del vaciado y traslado, el camposanto de Bonaval que era una parte de la historia compostelana y occidental. Fue tan ¿solo raro? como el de la implantación del Museo de Arte Contemporáneo en la misma boca del antiguo convento dominico.

Quintana de Muertos. Las raíces de este renuevo, hoy tambien desaparecido, se tramaban y enredaban a  la huesa de los compostelanos y los antiguos peregrinos.

 

La plaza de la Quintana recibe el nombre de plaza de los Literarios (1808) desde que en la guerra contra la invasión francesa la Universidad Compostelana formó un batallón de estudiantes. La placa en su honor fue colocada en el año 1896.    

La escalinata actual sustituye a la pendiente de la Vía-Sacra.

En este ámbito tambien se encuentran la Puerta Santa o de los Perdones y las Casas de los Canónigos que en el XIX pasaron al dominio privado y en cuyo primer edificio, con vista a Platerías, estuvo instalado el servicio de Telégrafos y de Correos; al cual se dirige Gerardo Roquer que en una de las escenas de la novela es descrito por Lugín como un hijo que escribe a su padre y le hace la gracia del envio de sus resultados universitarios, «Incluyó las notas, cerró el sobre y, no sin emoción, depositó en seguida la carta en el correo. Luego telegrafió a su padre, que hallábase desde hacía dos meses en Madrid: “Terminados exámenes. Dos aprobados. Dos notables. Mil abrazos”.».

Repito. En aquel tiempo la plaza de la Quintana estaba arbolada y se alumbraba mediante unas farolas de gas cuyo fuste se hincaba en el suelo.

Un peregrino accede a la Catedral por la puerta de Platerías, próxima a la plaza de la Quintana. Julio 2018.

 

La Quintana fue y es uno de los centros de referencia de la villa y paso obligado de gran parte de la gens santiaguesa.

Por ella cruzaban los compostelanos nocherniegos: «Marcháronse los músicos de fuera, conviniendo en reunirse todos a las diez bajo los solitarios soportales de la Quintana»;

Era el escenario donde se esperaba el llamado reparto del apuro: «Y al otro día, junto con la anhelada carta de ella —dos plieguecillos llenos de reproches—, que esperó impaciente a la puerta del correo y devoró allí mismo, bajo los soportales de la Quintana, entrególe su cartero, el veterano Silva, una alborotada epístola de Augusto, en la que el alegre muchacho describía, con su acostumbrada exaltación, las delicias de Villagarcía, “el San Sebastián gallego” [...]»;

Era el  recinto donde los estudiantes esperaban a finales de mes el giro con la mesada finaniera que les mandaban desde sus casas;

Y fue el paraje que sirvió para la reflexión y la formación en columnas de un grupo de estudiantes dispuesto a hacer una troulada porque no les dejaban ir de serenata: «[...] esta singular milicia la mayoría de los estudiantes [...] tenía su campo de concentración, a prima noche, en la solitaria Plaza de la Quintana, junto a los veintisiete santiños [que formaron parte del primitivo Coro Petreo], de la Puerta Santa, a quienes ordenan los incrédulos que se dé traslado de todas las mentiras que se cuentan en Compostela».

A lo largo de la novela la plaza de la Quintana es uno de los escenarios a resaltar. Ya sea con su propio nombre, ya sea al modo de la sinécdoque por la que por una de sus partes se designa el todo. Tal como ocurre cuando Lugín escribe: «Torre Berenguela», «Puerta Santa», «Vía Sacra».

La Quintana. Bella Vista. Bellavista de la plaza que se cierra con un cómaro de piedra, el alcocer de la parra y el muro de las lamentaciones de Antealtares.

 

Esta serena plaza es hoy una de los más espléndidos estancias  de la grata Compostela. Hay muchas. Otra podría ser el claustro de la Catedral... con su sempiterna humedad y latiguillos de agua que regateaba por el eje cetral del pasillo claustral, mínima corredoira, y se apozaba en los pequeños embalses -lagoas- de este bellisimo y enlosado claustro.

Afirmo que los renacuajos que por allí pacen y sobrenadan navegando por el subsuelo y reapareciendo con frecuencia a la luz y ante los ojos de los peregrinos en la cazoleta de la plaza de Cervantes, son los mismos que lo hacen en Fuente Sequelos, la Puerta Francigena, Fuente de San Antonio, la amable Alameda y el hidalgo y femenino gran monasterio de Belvís. 

 

Lucindo-Javier Membiela

Matias Membiela Pollan

 

* La plaza de la Quintana, una mañana en las Fiestas del Apóstol 2018.

 

*  Los renacuajos, salamandras, ranas, tritones, anguilas, mirlos, palomas, tortolas, cucos, buhos, pinzones, vencejos, jilgueros, martin pescador y demas  pajaros cantores,...;

   Los pinos, los tojos, castaños, robles, limoneros, cerezos, manzanos silvestres, ...;

   Los raposos, el lobo, las nutrias;

   El vacuno, el caballar, las cabras "blancas-pardas-negras"; el ovino; las ovejitas de campanillas; el gran perro y el cariñosísimo perrillo; las trampas, las troitas, la lamprea y los salmones; los trompazos y el rio;... ; o fiume e o llar, a berza e a  matanza;

   El paso del rio en barca, el nacimiento de una ternera, la madre gallina y su pollada, la musica, el dia del santo patron,...; 

   Siempre formaron una parte muy veraniega de la hidalga labranza y la de  estar en casa de multitud de escolares, hasta los años sesenta-setenta del siglo XX en que todo cambió;

   Hasta el punto, repunto, que muchos de ellos toman como una de las definiciones de su estar en el mundo el de pertenecer al pueblo montaraz vivido, ..., a la montesía gallega y cantabra del norte y a la del este  -galego- que conserva la ultima hilada de la cordillera cantabrica que se enmura confiada y boscosa desde la vasconia.

   "-Eu son de aldea-" expresan todavía y siempe con vitalidad y sin rebozo aquella rampante mocería, y madurez, educada entre la lluvia y el confort, en el campo y en el salon,..,  al  desfavor amable de algunos labradores que debido a los sentimientos virtuales de que gusta la globalización afirman ser "granxeiros".

 

   

Foto
La Casa de la Troya The House of Troy La Maison de la Rue de Troie La Casa de la Troya Edición Centenario
OBRA PREMIADA POR LA REAL ACADEMIA DE LA
LENGUA ESPAÑOLA
Edición de Lucindo-Javier Membiela
Ilustraciones de Cristina Figueroa