ALEJANDRO PÉREZ LUGÍN
compostela

RÚA DE LA SENRA

3 de abril de 2017

Iba desde la actual plaza de Galicia, desde el antiguo edificio de la Inquisición, hasta la altura de la iglesia del Pilar.

Hoy se puede decir que esta vía que seguía por el Camino Nuevo y provenía de la Virgen de la Cerca es la frontera entre la ciudad nueva, el ensanche, y el casco histórico. Pero en aquel 1888 la villa de Compostela era una continuidad y en los edificios del interior del casco se gozaba de ambiente rural porque muchas casas tenían huerta, jardín y pozo.

Cerca de esta calle, cuando ya se convierte en el antiguo Camino Nuevo y toma la dirección de Conxo, nació la poeta Rosalía de Castro, en un arrabal, en una casa fuerte que se encontraba a la vera de aquel camino. Un detalle al que no hace mención don Alejandro.

El edificio, como ya dije y ahora repito, era una casa con patín y parra que visité y conocí en su última etapa cuando estaba dedicada a expender aquel vinillo del país, que fresco y con el aroma frutal de la uva catalana, les parecía tan sabroso al autor y amigos de La Casa de la Troya.

En alguna de mis fichas, que en este instante manejo, se dice y así lo asevero que Rosalía de Castro nació en el Hospital General, ¿Registro de Ocultos? Nuestra Rosalía fue trasladada con posterioridad a la casona citada... antes de que como cualquier hospiciano recibiera la leche materna, posiblemente de una de sus tías, en la aldea de origen de su padre. Allí vivió cual hospiciana externa hasta los seis años; edad en la que su madre se hizo cargo de ella. ¿Es algo malo? ¿Es inexacto y de mala fe? ¿Es esencialmente cierto? ¿Por qué se ocultó?

Jacobo, el protagonista de La muceta roja, hijo de un bedel de la Facultad de Derecho que ayuda a la economía familiar cosiendo para afuera con la ayuda de su mujer, vivía en esta zona. Más allá de la Senra y de la iglesia del Pilar cuando lo semiurbano se convertía en plantación y campiña y los lugares estaban construidos con casucas, alquerías y ranchos.

La Senra, era una calle muy animada a la que llegaban todos los carros y gran parte de los humanos que en el último tramo provenían de Meixón Frío-Porta da Pena-Ruedas-Porta do Camiño-Porta Faxeira, Senra, y seguían por Carreira do Conde y Camino Nuevo hacia Padrón-Redondela-Pontevedra y Vigo-Tuy; y viceversa, sin olvidarnos de los que se achegaban desde Orense o los que bajaban de Curtis-Estación. A todo lo largo de esta vía fronteriza que separaba el casco viejo de «la urbanización» se asentaban las paradas de las líneas de diligencias, los cobertizos de los herradores, las fraguas con sus guapos y manolas, las broncas de la gente del camino y las inmundicias de las caballerías, que siempre animan, y la autoridad del Estado representada por los villéus de punto y la Guardia Civil de paso.

En esta vía y en las plazas del interior la gente se surtía del agua de las fuentes municipales.

La sirvienta de Carmiña aguaba en la del Toral porque los caños que la daban en la de la Rúa de la Senra, cerca de Puerta Fajera, tenían un toque de desmadre, de bulla y enredo; estaban sobreusados dada la gente y las bestias que de continuo y al rebumbio los frecuentaban. Eran del dominio de los conductores de los coches a la estación, de los chulapos y de la gente de la tralla que tenían el gusto de abrirse la carne a chirlos.

El número de fuentes en Compostela era tan grande que sólo me permito la cita de las más conocidas, que en su mayor parte todavía se pueden visitar: la del Campo, Toral, San Miguel, Franco, Senra, Pitelos, Raíña y Souto.

Siguiendo en esta zona. Con el paso del tiempo, las fondas que había a lo largo de la Senra y en la actual plaza de Galicia se transformaron en hotelitos familiares u hoteles de fuste. El Gran Hotel Argentina tenía su sede en la acera de la derecha de la plaza de Galicia y una sucursal en la esquina a la plaza de Fuenterrabía que con posterioridad fue ocupado por el siempre bien recordado Café Avenida. Anoto por último que hubo otros hoteles que pasaron por el lugar: el Hotel Compostela en la plaza de Galicia (desde 1927) y el Hotel América en la Calle del Hórreo.

Cito una anécdota que desarrollo en otro epígrafe. Lugín usó el lugar donde se asentaba la sucursal del Hotel Argentina, esquina a la placita de Fuenterrabía, para domicilio de Carmiña y su padre don Laureano. Lo conocía bien, tanto porque lo frecuentó como cliente como porque sus dueños fueron amigos de su padre. Este mismo lugar, esta sucursal del Argentina, cuyos tres frentes daban a la Senra, a la plaza de Fuenterrabía y a Entremurallas, es muy probable que le sirviera de escenario para trazar la escena en la que Gerardo pasa su primera noche: «[...] fuese al balcón, lo abrió y asomóse. || Daba a una calle estrecha y corta [Rúa de Entremurallas]. Parecía que la casa de enfrente podía tocarse con sólo alargar el brazo. En realidad, no le faltaba mucho. Seguía lloviendo. Una gárgola vomitaba [...] un enorme chorro de agua que batía con fuerza en las losas [...] El reloj de la cercana Catedral dejó caer lentas, sonoras y graves ocho campanadas [...]». Otro posible lugar es el del Hotel La Perla, muy apreciado para los actos de respeto de la antigua tuna compostelana, en donde estuve de huésped con uno de mis querido hermanos. Y el último y sin avanzar en demasía, una posada cuya ventana diera al callejón de Entrerúas. En este caso me pregunto si Lugín se permitió una licencia artística. Es decir, quiso apuntar una nota costumbrista. En todo caso hay más lugares con estas características.

Dicho lo anterior dejo «la elección» del lugar a la opinión del estudioso, el turista y el lector. No es muy difícil. Será un juego. Tenga en cuenta el adivinador que Lugín era un pillastre que entremezclaba los ambientes, la atmósfera, las personas y las cualidades de los objetos.

En los años veinte, cinco años después de la primera edición de La Casa de la Troya y en el trayecto Virgen de la Cerca-Senra, las oficinas de las líneas de autobuses, Automóviles Santiago y demás, sustituyeron a los paradores de las diligencias.

 

Lucindo-Javier de Membiela Salgado 

Matias Membiela Pollan

 

* La Senra con vehículos de tracción mecánica de principios del XX. La casa de Carmiña es la del toldo, ¿coincide con la que le asigna a Gerardo en su primera noche?. Estampa extraída de: Cabo Villaverde, José Luís y Costa Buján, Pablo, Unha cidade de pedra nas vellas fotografías, Santiago, COAG, 1992.

Foto
The House of Troy
OBRA PREMIADA POR LA REAL ACADEMIA DE LA
LENGUA ESPAÑOLA
Edición de Lucindo-Javier Membiela
Ilustraciones de Cristina Figueroa