La Facultad de Derecho estaba situada a la vera del Mercado, de la Puerta de Mazarelos, de la Rúa de Calderería y de la Virgen de la Cerca; en un promontorio desde el que se divisa el cercano colegio de la Purísima, Enseñanza, Compañía de María, donde se refugia Carmiña. El estudiantil edificio, que se desamortizó a los Jesuitas, tal cual como en la hermana Coímbra, es muy hermoso. De su fábrica y distribución se hace alarde en otros puntos.
En este edificio y esta Facultad estudiaron la mayoría de los protagonistas de la novela: Barcala, Armero, Casás, Boullosa, Madeira, Nietiño, Flama y Gerardo.
En la pluma de don Alejandro, dice el bueno del camarero Rafael: «—¿Estudiante de Derecho y que está muy contrariado por que le han hecho venir a Santiago a la fuerza? Pues mire usted, señorito, lo último se lo he conocido en el mal humor con que me ha hablado; lo de ser madrileño, en que toma el café con leche; lo de estudiante de Derecho, en que viste usted elegantemente [los de Medicina y Farmacia no se le preocupaban tanto de estas cosas, le son más descuidados... por regla general, ¿eh? También le estudian más]. Y lo otro se le conoce a usted, ¿qué sé yo?, en el aire, en el hablar...».
En el siglo XIX, la primera, la segunda enseñanza y el aprendizaje universitario era muy complejo, de asombro, de circo y estaba trufado por los varas, los protectores, los donantes, los próceres, los enchufes por la cara y las carreras meteóricas. Don Alejandro nos recuerda alguno de estos motivos en varios párrafos de su libro.
Escribe Lugín: «Y así pasaron los meses, y vino mayo, el florido mayo de los apuros estudiantiles, las noches en vela y el estudiar atropellado; y llegó junio, con el terror de sus Tribunales de examen, el pánico de las asignaturas a medio saber, el buscar recomendaciones, cuñas por todas partes para mitigar el rigor de los profesores,
Incluso en los periódicos de la época se hace alusión a lo mismo y al espantoso éxito que obtienen los estudiantes porque, en su mayor parte, acaban todos aprobados y con nota.
Filosofía (sólo preparatorio): Metafísica, Literatura General y Española, Historia Crítica Española. Índices: aprobados, 90,5 %; suspensos, 1,5 %; no examinados, 7,7 %.
Derecho: Derecho Natural, Derecho Romano, Economía Política, Historia General del Derecho, Derecho Canónico, Derecho Político I, Derecho Civil I, Derecho Político II, Derecho Penal, Hacienda Pública, Derecho Civil II, Derecho Mercantil, Derecho Procesal I, Derecho Internacional Privado, Derecho Procesal II, Derecho Internacional Público. Índices: aprobados, 89,2 %; suspensos, 3,6 %; no presentados 7,2 %.
Este índice y los que tienen esta misma, símil, naturaleza y que en algún caso aparecen en otros epígrafes, son debidos a los excelentes profesoras e investigadoras María José Justo, María Aurora Cendón y María Jesús Souto, del Archivo Histórico Universitario, a José Manuel Pose, Balboa López, Carmona Badía y otros.
Lucindo-Javier Membiela
Matías Membiela Pollán
* Facultad de Derecho. Los estudiantes se muestran cual alabarderos delante del trianón de la Compostelana.